Cómo mantener la pileta limpia y segura: cinco claves para un buen chapuzón

Ajuste del pH, desinfección del agua, prevención de verdín, agua cristalina y cuidado del filtro. Algunas de las cosas a tener en cuenta cuando llega el verano

El calor llega cada verano y con él vuelve el deseo -y hasta la necesidad- de tirarse a la pileta. De que el contacto del agua con la piel logre bajar la sensación de infierno que se apodera del cuerpo en los días de extremos calores. En una temporada en la que no habrá tantos viajes y turismo, las piletas cobran fundamental importancia. Son muchas las piscinas que han estado, más o menos, abandonadas durante el resto del año y ahora toca limpiarla. No se trata sólo de que el agua parezca limpia, sino de que lo esté y pueda disfrutarse sin inconvenientes.

Las piletas sucias pueden provocar enfermedades como diarrea, pie de atleta, verrugas, entre otras. Por eso hay que saber que cuando viene la temporada hay que revisar de pies a cabeza la pileta para evitar cualquier tipo de problema.

¿Cómo limpiar la pileta? ¿Cómo mantener limpia el agua? Hay una lista de soluciones y recomendaciones a seguir que no fallan y convierten a una pileta en un entretenimiento seguro para familia y amigos.

Ajuste del pH

El primer paso para conseguir un agua limpia y clara consiste en regular el pH. El valor correcto debe situarse entre el 7,2 y el 7,6 para garantizar que el resto de medidas aplicadas funcionen de forma efectiva.

Si el pH del agua es demasiado elevado, los que se meten podrían sufrir irritación en la piel y los ojos, el efecto de los productos desinfectantes disminuirá, se formarán incrustaciones calcáreas y las aguas se enturbian. Por el contrario, si el valor del pH es demasiado bajo aumentará el riesgo de corrosión, habrá un deterioro del vaso, y también se producirá irritación de ojos y piel.

Cómo subir el pH de la pileta: emplear un incrementador que se compra en cualquier tienda especializada en mantenimiento de piscinas. Los hay sólidos, líquidos y granulados y su función es reducir la acidez del agua. Cómo bajar el pH de la pileta: usar un reductor, que también se puede encontrar tanto granulado como líquido. Con el empleo del reductor de pH se consigue que la alcalinidad descienda y el pH aumente de valor.

Desinfección del agua

El agua de la pileta puede convertirse en el medio de vida ideal para una gran variedad de microorganismos. Lo importante es mantener el residual de cloro libre entre 0.5-1.0 ppm en el agua para que esté desinfectada y tenga poder desinfectante. De esta manera, se evita que el agua se enturbie y que aparezcan algas.

Para mantener un proceso continuado de desinfección durante toda la época de pileta hay varios métodos: las tabletas de cloro, un aparato de electrólisis salina o con oxígeno activo. En caso de encontrarse con algún problema de turbiedad o verdín, es recomendable realizar un tratamiento de choque con dicloro granulado y añadir floculante líquido, con el fin de recuperar el buen estado del agua.

Tras aplicar los productos, es importante realizar un filtrado durante pocas horas, posiblemente cepillar las paredes y el suelo de la piscina, y esperar 12-24 horas a que todas las impurezas precipiten, y con el barrefondo llevar todo el precipitado directamente al desagüe sin que pase por el filtro. También es importante recordar que la adición de productos químicos debe realizarse siempre en ausencia de personas dentro.

Prevención de verdín

Si no se quiere que el verdín cope a sus anchas en la pileta, es recomendable aplicar un algicida de forma regular. Las algas son un elemento de cultivo ideal para hongos y bacterias. Además, la radiación solar y el calor propios del verano favorecen su aparición.

La adición del algicida debe estar acompañada con la presencia de desinfectante, como el cloro o el bromo, en el agua para conseguir un efecto sinérgico de ambos productos y aumentar la eficacia del algicida.

Agua cristalina

En una pileta pueden aparecer zonas turbias. Las causas son por problemas de pH altos, filtración pobre, contra-lavados de filtros inefectivos y formación de algas, se manifiesta en muchos casos por la presencia de partículas diminutas suspendidas en el agua.

La adición de un floculante hace las partículas más grandes, de manera que el filtro las pueda retener, y así clarifica el agua, eliminando también los iones metálicos oxidados que el filtro por sí solo no es capaz de retener.

Cuidado del filtro

Un buen cuidado del filtro de la piscina permitirá que el tratamiento químico que se aplique sea más eficaz. Con un filtro sucio, la calidad del agua empeora y aumenta el consumo de productos químicos. Además, se multiplican los gérmenes que luego se extienden por el agua.

Para mantener el filtro limpio se tiene que realizar contralavados, limpiar y desinfectar la una vez al año antes del inicio de la temporada de pileta.

También, es importante desincrustar de cal el filtro (varias veces al año dependiendo de la dureza del agua). Por otro lado, es recomendable que cada 5 años (en función del uso y las características del agua) se cambie el medio filtrante si es de arena silícea.

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